Depresión en niños y adolescentes. 
La depresión infantil y adolescente no se manifiesta como en un adulto. En niños pequeños podemos observar inquietud, mal comportamiento, quejas sintomáticas, irritabilidad, llanto fácil, ansiedad, rabietas frecuentes, pérdida de interés por el juego habitual.
Algunos de los síntomas más frecuentes de la depresión son: tristeza, desesperanza, apatía, irritabilidad, agresividad, sensación frecuente de aburrimiento, culpabilidad, falta de concentración, disminución del rendimiento escolar, rabietas, conducta agresiva, dolores de cabeza, problemas de sueño, etc.
Tratamiento psicológico de la depresión.
El desconocimiento sobre la depresión tanto por parte del niño o adolescente, como de su familia, hace que en ocasiones pase desapercibida y no se busque ayuda o tratamiento. Muchos niños o adolescentes con depresión negarán encontrarse tristes o ni siquiera serán conscientes de la tristeza, y esto no significa que lo estén.
El tratamiento psicológico más adecuado variará en función del niño, sus características y de los síntomas que presente, por lo que se establecerá una terapia individualizada y adaptada al niño.
Hoy en día internet, los móviles y los videojuegos, lo que se conoce como nuevas tecnologías, ocupan gran parte del tiempo de los niños y adolescentes, pero ¿Es positivo? Muchos padres opinan que a través del móvil pueden comunicarse con sus hijos y saber dónde están en cualquier momento, pero hay que ser cautos con el uso que hacen y el tiempo que le dedican para evitar una posible adicción.
Por un lado, son muchos los beneficios del uso de las nuevas tecnologías para los adolescentes, mayor acceso a la información, nuevas relaciones a través de la red y mantenimiento de las ya existentes, ocio y entretenimiento… pero por otro lado, su uso también tiene consecuencias negativas como dejar de relacionarse con su familia y amigos, atención y dedicación excesiva, uso durante períodos de tiempo largos, disminución de actividades (estudiar, salir con sus amigos, actividades extraescolares).
Hay que prestar atención cuando las nuevas tecnologías les causan problemas o interfieren en su vida diaria, sobre todo en los adolescentes que son más sensibles a ellas y están más expuestos.
Síntomas frecuentes en adolescentes.
Algunos de los síntomas indicativos de una posible adicción a las nuevas tecnologías en adolescentes son:
- Negación y ocultación.
- Sentimiento de culpa.
- Alteración del sueño y de la alimentación.
- El adolescente suele poner excusas cuando se le dice que finalice la conexión con frases del tipo “ahora voy” o “un rato más”.
- Disminución de la autoestima.
- Permanecer mucho tiempo conectado y perder la noción del tiempo.
- Descuido del aspecto físico y la higiene personal.
- El adolescente tiende a sentir que internet es el único sitio donde se siente bien, descuidando también sus relaciones sociales.
- Aislamiento de la vida familiar y social. Únicamente cuentan con “amigos virtuales”.
- Sentimientos de ansiedad, depresión, soledad, irritabilidad, impaciencia, malas contestaciones…
- Ira cuando deben desconectarse de internet, se les quita el móvil o deben dejar de jugar.
Como he dicho anteriormente la adicción a las nuevas tecnologías es más frecuente en adolescentes, pero es importante educar y poner límites desde que el niño es pequeño, no solo para que aprendan a hacer un uso racional, sino también porque influye en su desarrollo. Para ello:
- Limitar el tiempo que el niño pasa viendo la televisión.
- Evitar que el niño muy pequeño juegue con el móvil de los padres o la tablet. Es un buen recurso de entretenimiento e incluso didáctico, pero hay que ser precavidos con el tiempo de uso, además de mejorar la calidad del contenido.
- No comprar un móvil cuando el niño sea pequeño, esperar a que tenga una edad prudencial y educarle siendo primeramente nosotros modelo de uso.
Algunos padres acuden a mi centro de Psicología preocupados porque su hijo está nervioso e intranquilo, no come bien o no duerme.
Cuando reviso con ellos las rutinas que llevan a cabo con el niño, suele haber desorden y desorganización ya que no establecen hábitos. Esto hace que el niño manifieste rabietas, llanto, nerviosismo o mal comportamiento
Es muy importante para los niños la presencia de unas rutinas diarias desde que son pequeños, para que sepan qué hacer en cada momento, qué normas se deben cumplir y aprender a organizarse en su vida diaria. Esto fomentará su autoestima y seguridad, así como enseñar habilidades de vida como la responsabilidad, autonomía e independencia.
¿Qué rutinas hay que establecer en los niños?
Las principales rutinas que recomiendo a los padres son:
- Comida: que los niños coman siempre a la misma hora y se establezca un espacio destinado para ello. Esto hará que sepan que no se debe picar entre horas (a excepción de la merienda o el almuerzo) ni comer en cualquier sitio (encima de la cama, mientras juegan en el suelo…).
- Sueño: es conveniente que los niños se duerman a la misma hora y evitar su estimulación antes de ir a la cama (beber refrescos de cola antes de dormir, usar la tablet, jugar antes de ir a la cama, estar viendo la televisión en su habitación…).
- Deberes: hay que establecer una hora para que el niño haga los deberes, aunque sea pequeño, podemos sentarnos con él a pintar, recortar…. Para cuando sea más mayor sea capaz de ponerse sólo a hacer los deberes y generemos en él este hábito. Es recomendable que desde pequeños dediquen 10 o 15 minutos a leer.
- Aseo: establecer hábitos como que se lave las manos antes de sentarse en la mesa para comer, lavarse los dientes después de las comidas.
No hay que ser excesivamente rígidos con estos hábitos y rutinas pero sí ser constantes, porque ayudará al niño a aprenderlos y aumentará su seguridad fomentando su autonomía.
Cómo establecer rutinas con tus hijos
Si crees que este problema puede estar afectando a tu hijo, no dudes en contactar con mi consulta de Psicología, situada en el centro de Zaragoza, a través del teléfono 628 789 258 o del formulario de contacto.
Autora: Alejandra García.
El sueño infantil.
Son frecuentes las consultas de padres preocupados por dificultades de sueño en sus hijos, que se ven afectadas por problemas externos, ambientales, familiares o escolares, provocándoles malestar y ansiedad, además de interferir en su vida diaria y en la de su familia.
El sueño infantil es vulnerable, frágil e influenciable.
Alteraciones del sueño infantil.
Los problemas de sueño en niños y adolescentes son más comunes de lo que pensamos. Pueden estar causados por condiciones externas (ruido, irregularidad excesiva en el horario), o ser consecuencia de las dificultades que presentan algunos padres (ansiedad, problemas de pareja, depresión).
Las alteraciones de sueño se clasifican de la siguiente manera:
| Disomnias |
Parasomnias |
- Insomnio.
- Hipersomnia.
- Narcolepsia.
- Apnea del sueño.
- Dificultad para dormirse.
- Trastorno del sueño relacionado con la respiración.
- Trastorno del ritmo sueño-vigilia.
- Disomnia no especificada.
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- Pesadillas.
- Terrores nocturnos.
- Sonambulismo.
- Somniloquia (hablar durmiendo).
- Bruxismo (rechinar de dientes).
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No podemos olvidar, las consecuencias negativas que un trastorno del sueño produce en el niño como llanto fácil, irritabilidad, inseguridad, dependencia, fracaso escolar, así como consecuencias también en los padres, ansiedad, sentimiento de fracaso o frustración, falta de sueño, reproches mutuos entre la pareja, etc.
El tratamiento psicológico irá dirigido a reducir la ansiedad y a conocer los problemas cotidianos que puedan estar influyendo en el problema. Dependiendo del tipo de dificultad en el sueño que el niño presente, escogeré un tipo de intervención adecuado a su edad y a su problema, así como pautas para los padres podáis ayudarles en casa.
Recomendaciones para padres.
- Intentar estar tranquilos al ir a coger al niño en brazos para dormirlo, ya que esto le transmitirá calma.
- Evitar que el niño tome antes de dormir bebidas con cafeína, cene una comida copiosa o haga actividades que le generen estimulación (jugar, estar con la tablet en la cama, jugar a la consola…), esto ayudará a que el niño duerma mejor.
- Establecer una rutina a la hora de ir a dormir (intentar que duerma a la misma hora, leerle un cuento antes de dormir, ponerle música relajante…).
- Actividades durante el día relajantes.
¿Qué son las manías infantiles?
Algunos niños suelen retorcerse el pelo a menudo, chuparse el dedo, morderse las uñas… pero cuando estas conductas se mantienen en el tiempo y ocurren de forma frecuente, son lo que se conoce como manías.
Los niños realizan estas conductas con el objetivo de reducir su ansiedad y, aunque a corto plazo se reduce, no es la solución a largo plazo para disminuir su malestar. Algunas manías desaparecen con la edad, sin embargo otras se mantienen en el tiempo y se refuerzan, provocando que aparezcan con mayor frecuencia e intensidad.
¿Cuáles son las manías más frecuentes?
Las manías más frecuentes que se suelen manifestar en los niños son:
- Retorcerse el pelo.
- Morderse las uñas.
- Chupar o morder la ropa.
- Arrancarse el pelo (tricotilomanía).
- Rascarse.
- Chuparse el dedo.
- Hurgarse la nariz.
- Rascarse las heridas.
¿Qué tratamiento psicológico se lleva a cabo?
Cuando un niño tiene manías de forma repetida y recurrente, e interfieren tanto en su vida como en la de su familia, hay que enseñarle estrategias y herramientas para ayudarle a superar y eliminar estas conductas.
Tendremos que observar qué está generando ansiedad en el niño para reducir su malestar. No nos olvidemos que las emociones en los niños son diferentes a los adultos, y en ocasiones se sienten perdidos porque no saben gestionar sus emociones ni entienden lo que les pasa.
A través de técnicas de relajación, autocontrol y métodos lúdicos, se trabajará con el niño para ayudarle a superar su dificultad. Es necesaria también la inclusión de los padres en la terapia para entender el problema de su hijo y poderle ayudar.