“Deja de chinchar a tu hermano, siempre estás igual!, “¿Seguro que ha empezado tu hermana..? ¿No has sido tú?, “Ya le estás pidiendo perdón a tu hermano ahora mismo”… Puede que se nos haya escapado alguna de estas frases ante las peleas y los gritos de ayuda de nuestros hijos cuando discuten entre ellos.
Es completamente natural y seguramente, también hayamos acabado improvisando un juicio en el salón para decidir quién tenía más la culpa y, por lo tanto, debía pagar con un castigo mayor.
Pero lejos de ayudar a nuestros hijos en estas situaciones, más bien hacemos todo lo contrario, ya que cuando decidimos por ellos quién debe pedir disculpas o quedarse sin ver la televisión más tiempo, provocamos un mayor resentimiento e incapacidad en ellos.
Los conflictos, al igual que los errores, son maravillosas oportunidades para aprender y negociar, y las discusiones entre hermanos son el escenario donde se cocinan valiosas habilidades para la vida.
¿Por qué discuten los hermanos?
Existen muchas razones: cuando surgen desacuerdos en la forma de jugar, en repartirse los dulces que les han regalado o en elegir película, por una llamada de atención inadecuada hacia los padres, por una falta de recursos en su forma de pedir las cosas o el tiempo en que cada uno va a usar la consola…
El error común de actuar como jueces
A veces somos los adultos los que alimentamos sin darnos cuenta la rivalidad entre hermanos, siendo el caldo de cultivo perfecto para futuras discusiones.
Por ejemplo, si ante los conflictos, uno de los hermanos adquiere el papel de víctima y el otro de victimario, es muy probable que ambos interioricen su rol y éste se repita en futuras ocasiones, reforzando todavía más los comportamientos que queremos evitar.
El rol de los padres como mediadores
Es por eso que los papás debemos actuar como mediadores imparciales del conflicto, por ejemplo, escuchando con atención lo que los peques necesitan expresar, pero sin actuar de jueces evitando los juicios, sino invitándoles a que ellos mismos encuentren estrategias para afrontar la situación y puedan resolver el conflicto.
Los siguientes consejos de afrontamiento te ayudarán cuando vuelvas a presenciar una pelea entre tus hijos:
- Evita comparar a los hermanos: no te posiciones a favor de uno de ellos, y si tienes que intervenir, trata a todas las partes por igual.
- Aprende a quedarte fuera de las peleas: tu reacción va a ayudarles a resolverlo o intensificará el conflicto.
- Pasa tiempo especial con cada hijo: esto evitará tensiones y rivalidades entre ellos.
- Enseña a tus hijos habilidades básicas de seguridad: enséñales que pueden decir ¡alto! o ¡para!, a retirarse cuando lo necesiten, o cuándo pedir ayuda para resolver el problema.
- No rescates, ayuda a tu hijo a desarrollar habilidades para empoderarles: enséñales cómo escuchar, cómo pedir y dar disculpas significativas, por qué la gente actúa de cierta manera, etc.
- Cuida de ti mismo para que los conflictos entre hermanos ya no sean un problema. Recuerda que las personas se portan mejor cuando se sienten mejor, incluyendo a los padres.
Unas reglas claras y consistentes ayudarán a los niños a saber cómo pueden afrontar de una forma más saludable estos desencuentros y a hacerlo mejor la próxima vez.
Si tienes dudas en cómo gestionar los conflictos entre tus hijos y cómo acompañarlos emocionalmente y quieres que te ayudemos, puedes solicitar cita online o de forma presencial en nuestro centro de Psicología infantil en Zaragoza en el siguiente enlace acompañamiento en la crianza
