¿Es buena idea dejar la terapia si vemos avances?
Cuando las familias solicitan el servicio de acompañamiento en la crianza para padres y/o madres en nuestro centro de psicología infantil en Zaragoza o de forma online, para obtener pautas de acompañamiento con sus hijos pequeños, en ocasiones, deciden abandonar la terapia infantil tras unas pocas sesiones en las que se observa una leve mejoría.
Sin embargo, aunque haya habido una mejoría en el síntoma o problema sobre el que se está interviniendo, no es un indicador de que el problema ya esté resuelto.
¿Por qué queremos abandonar la terapia cuando mejora la situación?
Esto puede suceder porque se observa una mejora en terapia tras aplicar las familias ciertos cambios en los momentos problemáticos con los peques, logran mayor conexión con ellos, acompañamiento emocional, mejora de la comunicación y disminución del síntoma o problema que les ha traído al centro de Psicología.
Razones por las no se debe interrumpir la terapia:
- Los cambios pueden ser temporales si no se consolidan en el tiempo.
- Es posible que aún no se haya trabajado la raíz del problema.
- Las situaciones emocionales son complejas y no lineales.
- La terapia no solo trata los síntomas, sino que busca cambios profundos y sostenibles tanto en padres como en hijos.
¿Qué hacer si observamos avances en la terapia?
- Hablarlo con vuestra psicóloga para que os puede orientar y explicar en qué punto está el proceso y por qué es normal que las cosas mejoren tras cambiar la forma de acompañar al niño.
- Comunicarlo en las sesiones, quizás es momento de dar más espacio entre sesiones para que las familias sigan aplicando lo aprendido en casa.
- Comentar los cambios con vuestra psicóloga y valorar objetivos o aspectos importantes a seguir trabajando.
Un enfoque integrador, más allá del niño
Nuestro enfoque de trabajo no sólo consiste en trabajar sobre el problema que pudiera sucederle al niño (miedos, fobias, frustración, enfado…), sino en integrar casa, colegio, aspectos relevantes a tener en cuenta, relación con progenitores o hermanos, cambios que hayan podido interferir en su vida de forma negativa, comunicación asertiva…
La mejoría es el principio, no el final
Si estás viendo avances en la relación con tu hijo tras iniciar terapia, ¡enhorabuena! Pero recuerda: esos primeros pasos son solo el comienzo del cambio profundo que busca la terapia. Interrumpir el proceso prematuramente puede limitar los beneficios a largo plazo.
