Educando para la vida

Diciplina Positiva en Zaragoza
Psicóloga y Educadora de padres certificada en disciplina positiva
 

«La clave de la disciplina NO es el castigo, si no el respeto mutuo» — Jane Nelsen

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¿Por qué realizar un taller de disciplina positiva?

Las habilidades de crianza se pueden aprender y es en un taller de disciplina positiva donde puedes aprenderlas. Siga leyendo »

Educar desde la amabilidad, la firmeza y el respeto mutuo.

Disciplina Positiva tiene sus orígenes en los años 20 cuando Alfred Adler, psiquiatra, observó que las familias que educaban basándose solo en la amabilidad o solo en la firmeza, tenían niños con problemas de conducta. Adler y su discípulo Rudolf Dreikurs propusieron tratar a los niños con respeto pero evitando por otra parte la permisividad.  “Amable y firme” es la consigna que aún hoy sigue vigente en el discurso educativo de Disciplina Positiva.

En 1981 Jane Nelsen escribe el libro “Disciplina Positiva” donde se recoge su metodología y empieza un camino junto con Lynn Lott para difundir Disciplina Positiva por todo el mundo y, se ha comprobado hasta el momento actual, el beneficio de esta manera de educar.

Es un modelo educativo para entender el comportamiento de los niños y la forma de abordar su actitud para guiarles en su camino siempre de forma positiva, afectiva, pero firme y respetuosa tanto para niños como adultos.
Los niños que son educados a través de Disciplina positiva tienen un sentido de conexión con su comunidad (casa, escuela), sienten que sus acciones son valiosas e importantes y por lo tanto son menos propensos a portarse mal.
Se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento, la cooperación y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares y da herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder y siempre de forma positiva.

Es un enfoque que no incluye ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, todo con la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida.

Herramientas para educar con disciplina positiva.

Algunas de las herramientas que propone disciplina Positiva son: preguntas de curiosidad, fomentar acuerdos que se establecen en reuniones familiares, ser consecuente con lo que dices, ganarse a los niños en vez de ganarles, alentar en vez de alabar y premiar, enfocarse en soluciones eliminando los castigos y las amenazas como métodos de control externo, conectar antes que corregir, aprender las metas equivocadas detrás del comportamiento del niño, entender cada error como una  oportunidad de aprendizaje… en definitiva, ser firmes y amables al mismo tiempo.

Disciplina positiva ayuda a que las personas desarrollen habilidades sociales y de vida, de forma respetuosa y siendo alentadora tanto para niños y jóvenes como para adultos (padres, madres, abuelos, maestros, cuidadores, entrenadores deportivos…).

Los cinco criterios a tener en cuenta para una disciplina positiva según la autora Jane Nelsen en su libro “Cómo educar con firmeza y cariño” son:

  1. Amable y firme al mismo tiempo (respetuosa y motivadora)
  2. Ayuda a los niños a sentirse importantes (Conexión)
  3. Es eficaz a largo plazo
  4. Enseña valiosas habilidades para la vida (Respeto, habilidad para resolver problemas, participación, colaboración, responsabilidad…)
  5. Ayuda a que los niños desarrollen sus capacidades y sean conscientes de ellas

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